Saturno devorando a un hijo - Goya
Autor: Francisco de Goya y Lucientes
Fecha: 1820-1823
Técnica: mixta
Temática:
mitológica
Estilo: romanticismo
INTRODUCCIÓN
"Saturno devorando a un hijo"
pertenece al conjunto de las catorce "pinturas negras" que Goya realizó en la
"quinta del Sordo", la finca que compró a la orilla del Manzanares en 1819.
Realizaba estas pinturas directamente con el óleo sobre las paredes de las
diferentes estancias de su casa por las noches, poniendo unas cuantas velas en
el ala de su sombrero para iluminarse.
Si se quiere entender en su totalidad
esta parte de la obra de Goya, se debe tener en cuenta que en ese momento la
salud mental del artista decaía rápidamente por su sordera y por la mala
situación política y social de España, recién salida de la Guerra de
Independencia contra los franceses. De ahí el carácter inquietante y tenebroso
de las pinturas. Este cuadro nos muestra la verdadera esencia del pintor, ya que las hizo sin intención de que nadie las viera, sino para realmente plasmar lo que estaba en su mente.
ANÁLISIS FORMAL
"Saturno devorando a su hijo" es una obra
simple, rayando casi la abstracción. Nos presenta al dios mitológico Saturno
agarrando los despojos humanos de su hijo Júpiter con fuerza, como clavando las
manos en el sangriento cadáver. Esta escena antropófaga emite una inquietante
sensación al espectador, potenciada por el fondo opaco negro tras la figura del
dios, a quien representa como un gran y cruel monstruo.
La composición corta el cuerpo de Saturno por la derecha. La luz parece
enfocar lo que sería la espalda del niño, viniendo de la izquierda y dejando en
la penumbra el lado contrario del cuadro.
La gama cromática consiste en colores
ocres, grises, negros, y el rojo de la sangre del cuerpo del hijo. El rostro de
Saturno es extremadamente expresivo, con ojos muy abiertos que transmiten
verdadero terror. Todo ello acentúa la tenebrosidad del acto. La pincelada libre
y vigorosa esconde un dibujo perfecto.
Para realizar las
pinturas negras el artista aragonés usó el óleo directamente sobre las paredes,
no al fresco; y en 1874 fueron pasadas al lienzo, aunque para esas fechas Goya
ya había fallecido (1828).
TEMÁTICA
La historia que representa Goya es bien
conocida. El dios rey Saturno/Cronos (nombres romano y griego respectivamente),
temeroso de ser destronado por alguno de sus hijos, devora a Júpiter (Zeus en la
mitología griega). No obstante, este fue ayudado por su madre Rea, y consiguió
escapar del canibalismo de su padre. Júpiter consiguió acabar con la tiranía de
su padre, y se convirtió en el principal dios de la mitología, padre de dioses y
hombres.
La pintura parece tener antecedentes en el cuadro barroco de la
etapa más oscura del pintor holandés Rembrandt, "El buey desollado", de donde se
fijaría para hacer el cuerpo de Júpiter. También ha sido comparado con el
"Saturno devorando a su hijo" de Rubens (1636). Aunque estos dos cuadros
compartan la misma temática, ambos son completamente diferentes: el de Rubens
muestra al cuerpo del hijo aún vivo, mientras que el Saturno de Goya ya ha
arrancado la cabeza del pequeño. Además, el segundo es bastante más inquietante,
mientras que los excesos barrocos hacen el de Rubens, de algún modo, más
agradable a la vista y menos tenebroso.
Esta pintura negra es considerada
también un antecedente del expresionismo, que más tarde seguirá Van Gogh con
cuadros de temática social como "Los comedores de patatas" (1885), con una
paleta muy similar a la de las pinturas negras de Goya.
Actualmente podemos
encontrar este cuadro en el Museo del Prado (Madrid).

Muy buen análisis. Enhorabuena por tu trabajo!
ResponderEliminargracias mamaáaaaaa
Eliminar👏👏👏👏 Perfecto. Haces que el cuadro sea mas agradable
ResponderEliminarGRACIAS HOMBRE
EliminarNieta fantástico y concienzudo trabajo, mi felicitación más sincera.
ResponderEliminargracias aguelooooo, seguiré publicando
EliminarPues segurisimo que continuaremos deleitándonos ... 🤔
EliminarMuy buen artículo, enhorabuena!
ResponderEliminarMuchísimas gracias :)
EliminarNo me habría detenido a observar la pintura de no ser por tu comentario. Ni soy aficionado al arte ni me gusta la lectura así que algo especial debes tener cuando has conseguido que por unos instantes me recree con ambas cosas. Saludos
ResponderEliminarMe alegra mucho oír eso, gracias!!! :)
EliminarLaura eres una caja de sorpresas, cuando la abres no hay límites. Sacas todo tu esfuerzo y trabajo para deleite de todos
ResponderEliminar