El tres de mayo de 1808 en Madrid - Goya

 


Autor: Francisco de Goya y Lucientes 
Fecha: 1814
Técnica: óleo sobre lienzo
Temática: histórica
Estilo: romanticismo/neoclasicismo

INTRODUCCIÓN

    Nos encontramos ante uno de los cuadros más emblemáticos no solo de la pintura de Goya, sino también de la pintura de temas bélicos en general. Pertenece a la serie de los 82 grabados de los Desastres de la Guerra, en los que el pintor aragonés retrata y denuncia la crueldad del bando francés contra los civiles y soldados españoles en la Guerra de Independencia, así como en la invasión napoleónica. Esta serie la llevó a cabo entre 1814 y1816.  

ANÁLISIS FORMAL 

    El lienzo se divide en dos grupos claramente diferenciados: el ejército francés a la derecha, que aparece sin rostro, representando crueles "máquinas de matar"; y los civiles que van a ser, están siendo o han sido ejecutados a la izquierda. En este grupo el retrato psicológico es totalmente contrario al del bando francés: los rostros expresan horror, miedo, e inquietud, y el grupo de cadáveres en el extremo izquierdo inferior hace la imagen aun más angustiosa. 

    El foco de luz es una linterna que alumbra al grupo de la izquierda, dejando en penumbra a los soldados de la derecha. Destaca especialmente la figura del hombre de blanco, que es iluminada con más intensidad que el resto del cuadro, siendo el foco principal de atención. La luz también hace una alusión a la asistencia divina que acude a la escena: es una de las numerosas referencias religiosas del cuadro. 

    La línea alta en el horizonte incluye al espectador en la escena, haciéndolo sentir un protagonista más. Al fondo aparece difuminado el cuartel del Conde-Duque, lo que nos indica que la obra se ubica en la montaña del Príncipe Pío. 

    La pincelada es larga y abierta, potenciando el dramatismo de la escena. Además, el pintor aragonés muestra la expresividad de los personajes a través de los escorzos violentos, que a su vez potencian el dinamismo del cuadro. 

    La gama cromática consiste en tonos ocres, negros, y rojos apagados en la sangre, típicos de Goya en su etapa más oscura. Los colores blanco y amarillo en los ropajes del personaje principal son una referencia a la Iglesia, de las que el cuadro no queda exenta. Vemos también que este hombre, que representa una víctima inocente, está en la misma posición que Cristo cuando fue crucificado, e incluso tiene llagas en sus manos, igual que las que causaron los clavos en las de Cristo. Goya hace una alegoría, comparando a los civiles españoles con Cristo, y al ejército francés con los crueles romanos que mataron a Jesús. Es interesante que Goya abandone el heroicismo de los cuadros históricos neoclásicos, vinculándose a la iconografía tradicional del martirio de la pintura española. 

    Entre el grupo de los que van a ser ejecutados encontramos a una mujer, representante de las guerreras que se unieron para combatir a los franceses en el conflicto; y a un fraile, alegoría al asesinato del clérigo Francisco Gallego y Dávila aquella misma noche. 

TEMÁTICA

    Goya, en sus pinturas sobre la guerra, tenía como objetivo plasmar todas las atrocidades que se habían cometido en este conflicto armado, y denunciar la crueldad de Napoleón al invadir a los españoles. Concretamente en este lienzo vemos uno de los numerosos fusilamientos que se llevaron a cabo en contra de los españoles sublevados, precisamente este en la Moncloa. Aunque se desconozca la función de los cuadros de esta serie, algunas hipótesis sugieren que fue pintado para decorar un arco del triunfo con motivo del regreso de Fernando VII a España.

    Actualmente, podemos disfrutar de este cuadro y de muchos otros de Goya de temática relacionada (como El dos de mayo de 1808 en Madrid, también conocido como La carga de los mamelucos) en el Museo del Prado (Madrid). 

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